Cómo elegir un protector solar saludable
- Muntsa Royo

- 1 ago
- 12 min de lectura
Una guía para cuidar tu salud y la del planeta

Antes que nada, quiero recordarte que este es el tercer artículo de una trilogía sobre nuestra relación con el sol y cómo mejorarla. Si todavía no has leído los dos anteriores, te recomiendo empezar por ellos. Entender cuándo necesitamos protegernos del sol pasa, primero, por comprender por qué el sol no es un enemigo y cómo podemos exponernos de forma inteligente.
En este artículo daremos un paso más. No solo vamos a responder cuál es la mejor crema solar, también aprenderemos cómo elegir un protector solar saludable
Qué veremos en este artículo:
2. Cómo elegir un protector solar saludable
El impacto ambiental de usar protector solar
¿Necesito realmente usar protector solar?
Durante muchos años el mensaje fue muy sencillo: "El sol aumenta el riesgo de cáncer de piel y debemos protegernos de él siempre." Y, aunque esta afirmación contiene una parte de verdad, hoy sabemos que la realidad es bastante más compleja. Como vimos en el primer artículo, la luz solar no solo puede producir quemaduras, fotoenvejecimiento y aumentar el riesgo de algunos cánceres de piel. También participa en numerosos procesos importantes para la salud, además de la síntesis de vitamina D.
Por eso, la pregunta sobre si necesito o no usar protector solar, debería ser: "¿hoy tengo riesgo de quemarme?". No todas las exposiciones solares son iguales. No es lo mismo caminar diez minutos por la mañana que pasar cinco horas navegando. Tampoco responde igual una persona con piel muy clara que otra con un fototipo más oscuro, ni alguien con antecedentes de melanoma o enfermedades fotosensibles.
Por eso, no existe una respuesta universal.
La decisión debe individualizarse teniendo en cuenta el tiempo de exposición, la intensidad de la radiación, nuestro fototipo, la edad, los antecedentes personales y la actividad que vayamos a realizar. Recuerda:
La medicina es ciencia. Es arte. Es experiencia. Y también es aprender a manejar la incertidumbre.

Si hemos decidido que hoy sí existe riesgo de quemadura, la siguiente pregunta es evidente: ¿qué hace exactamente un protector solar y cómo consigue protegernos?
¿Qué función tienen los protectores solares?
Los protectores solares están diseñados para reducir la cantidad de radiación ultravioleta que llega a nuestra piel.
Lo consiguen gracias a una serie de ingredientes llamados filtros solares, que absorben, reflejan y dispersan parte de esa radiación. Su principal función es disminuir el riesgo de quemaduras solares y reducir el daño acumulado por una exposición excesiva, ayudando así a prevenir el fotoenvejecimiento y el cáncer de piel.
Sin embargo, conviene recordar algo importante: el protector solar no distingue entre los efectos beneficiosos y los perjudiciales de la radiación ultravioleta. Si se aplica correctamente y en la cantidad recomendada, también reduce la llegada de la radiación necesaria para activar procesos fisiológicos como la síntesis cutánea de vitamina D.
Esto no significa que debamos evitar los protectores solares. Significa que debemos utilizarlos cuando realmente aportan un beneficio. En otras palabras, protegernos del sol no consiste en bloquear toda la radiación ultravioleta siempre, sino en evitar el exceso de exposición que puede terminar produciendo una quemadura. (En unos minutos veremos por qué la cantidad de protector que aplicamos es tan importante y cómo influye en la protección real que obtenemos.)
¿Se puede obtener vitamina D usando protector solar?
La vitamina D sigue generando muchas dudas y merece un artículo propio (que llegará muy pronto). Pero la respuesta corta es:
Normalmente sí porque usamos mal el protector solar
Si aplicáramos un protector exactamente igual que en los ensayos clínicos (cubriendo toda la piel expuesta y utilizando la cantidad recomendada) la síntesis cutánea de vitamina D disminuiría de forma importante. Sin embargo, en condiciones reales ocurre algo diferente. La mayoría de las personas aplicamos menos cantidad de la recomendada, dejamos zonas sin cubrir y rara vez reaplicamos el producto con la frecuencia aconsejada. Por ello, muchos estudios muestran que quienes utilizan protector solar continúan sintetizando vitamina D.
Esto no significa que el protector solar no reduzca su producción. Significa que, en la vida cotidiana, ese efecto suele ser menor del que cabría esperar en condiciones ideales de laboratorio.
Desde mi punto de vista, la estrategia sigue siendo muy sencilla:
Exponernos al sol el tiempo suficiente para obtener sus beneficios y protegernos antes de llegar a la quemadura.
Cada persona necesita un tiempo diferente para sintetizar vitamina D y también tarda un tiempo distinto en quemarse. Por eso, la recomendación debe individualizarse. Si tienes antecedentes personales de cáncer de piel, enfermedades fotosensibles o factores de riesgo de déficit de vitamina D, merece la pena comentarlo con tu médico o médica de familia para encontrar la estrategia más adecuada para ti.
2. Cómo elegir un protector solar saludable
Cuando vamos a la farmacia o al supermercado solemos fijarnos en un único dato: el SPF. Sin embargo, ese número solo cuenta una parte de la historia. Si aprendemos a interpretar correctamente la etiqueta, podremos elegir un protector mucho más adecuado para nuestra piel y para nuestras necesidades.
¿Qué significa realmente el SPF?
El Factor de Protección Solar (SPF) indica la protección frente a la radiación UVB, la principal responsable de las quemaduras solares. Sin embargo, es importante entender una de sus limitaciones más importantes:
El SPF solo informa de la protección frente a la radiación UVB
No nos dice nada sobre la protección frente a la radiación UVA, que también contribuye al fotoenvejecimiento y al desarrollo de cáncer de piel. Por eso, además del SPF, es fundamental comprobar que el envase incluya el símbolo UVA dentro de un círculo, que garantiza una protección equilibrada frente a ambos tipos de radiación.

¿SPF 30 o SPF 50?
Es una de las preguntas que más recibo. La respuesta depende del riesgo de quemadura y de las características de cada persona:

Como puedes ver, la diferencia entre un SPF 30 y un SPF 50 es mucho menor de lo que solemos imaginar. Para la mayoría de las personas, un SPF 30 correctamente aplicado ofrece una protección muy elevada. Lo importante no es elegir siempre el número más alto, sino el que mejor se adapta a tu situación.
¿Por qué el SPF no siempre protege tanto como pensamos?
Existe una limitación del SPF que casi nunca se explica: el SPF se calcula aplicando 2 mg de protector solar por cada centímetro cuadrado de piel, aproximadamente unos 30 ml (el equivalente a un vaso de chupito) para cubrir el cuerpo completo de un adulto.
En la vida real, sin embargo, la mayoría utilizamos mucha menos cantidad. Como consecuencia, la protección que obtenemos suele ser bastante inferior a la indicada en el envase.
Por eso, tan importante como elegir un buen protector es utilizarlo correctamente.
¿Cuánta cantidad hay que aplicar?
Aquí es donde solemos fallar casi todos. Hemos visto que para obtener la protección indicada deberíamos aplicarnos lo equivalente a un vaso de chupito para todo el cuerpo. Una forma sencilla de recordarlo es la regla de los dos dedos:

Puede parecer mucha cantidad, y lo es, pero precisamente por eso los estudios muestran que la mayoría aplicamos bastante menos crema de la necesaria.
¿Cada cuánto hay que reaplicar el fotoprotector?
Ningún protector solar permanece intacto durante todo el día. El sudor, el baño, la toalla o el roce con la ropa eliminan parte del producto. Como norma general, conviene reaplicarlo aproximadamente cada dos horas durante exposiciones prolongadas y siempre después de bañarnos o secarnos con una toalla. No porque "caduque" a las dos horas, sino porque ya no queda suficiente cantidad sobre la piel para mantener la protección inicial. En todo caso, revisa las recomendaciones del fabricante.
¿Y los protectores solares en spray?
Reconozco que son muy cómodos y, precisamente por eso, son muy populares. Sin embargo, presentan dos inconvenientes importantes:
Resulta mucho más difícil aplicar una cantidad suficiente de producto, por lo que la protección real suele ser menor.
Durante la aplicación, existe la posibilidad de inhalar parte del producto, especialmente si se utiliza en espacios poco ventilados o directamente sobre la cara.
Además, en los últimos años algunos aerosoles fueron retirados del mercado debido a la presencia de benceno, un contaminante generado durante el proceso de fabricación (no un ingrediente propio del protector solar).
Por estos motivos, personalmente prefiero los formatos en crema o barra, que permiten controlar mejor la cantidad aplicada y reducen el riesgo de inhalación.
Qué ingredientes prefiero y por qué
Una vez sabemos que necesitamos utilizar un protector solar y cómo hacerlo correctamente, queda una última pregunta:
¿Todos los protectores solares son iguales?
No. Todos los protectores solares comercializados en Europa deben cumplir la legislación vigente y, cuando existe riesgo de quemadura, es mucho mejor utilizar cualquier protector solar que no utilizar ninguno.
Pero eso no significa que todos sus ingredientes tengan el mismo nivel de evidencia sobre su seguridad o su impacto ambiental.
La ciencia evoluciona constantemente. A medida que aparecen nuevos estudios, las agencias reguladoras revisan sus recomendaciones, limitan determinadas concentraciones o solicitan nuevas investigaciones. Es un proceso normal, pero también lento. Por eso creo que merece la pena aprender a leer la composición de un protector solar y entender qué estamos poniendo sobre nuestra piel.
No para vivir con miedo. Sino para poder elegir con conocimiento.
Filtros minerales y filtros químicos
Los protectores solares funcionan gracias a unos ingredientes activos llamados filtros UV. Tradicionalmente se clasifican en dos grandes grupos:
Filtros minerales (también llamados físicos o inorgánicos).
Filtros químicos (también llamados orgánicos).

Los filtros minerales
Actualmente solo existen dos filtros minerales autorizados:
Óxido de zinc
Dióxido de titanio
Ambos permanecen principalmente sobre la superficie de la piel y cuentan con un excelente perfil de seguridad. El óxido de zinc tiene además una ventaja importante: ofrece una protección muy amplia frente a la radiación UVA y UVB utilizando un único ingrediente. El dióxido de titanio también es muy seguro, aunque protege algo peor frente a parte de la radiación UVA, por lo que con frecuencia se combina con otros filtros. Por este motivo priorizo para mí y mi familia, los protectores solares cuyo filtro principal sea óxido de zinc.
¿Y los filtros químicos?
Los filtros químicos permiten formular protectores muy ligeros, transparentes y cosméticamente agradables. Entre los más utilizados encontramos la oxibenzona, el octinoxato, el octocrileno, el homosalato, el octisalato o la avobenzona.
Diversos estudios han demostrado que algunos de estos filtros pueden absorberse parcialmente a través de la piel y detectarse posteriormente en sangre, orina, leche materna o líquido amniótico. Ahora bien, aquí conviene hacer una aclaración importante: detectar una sustancia en el organismo no significa automáticamente que produzca un daño para la salud. Lo que se está evaluando es si esas concentraciones producen efectos biológicos relevantes trás años de exposición.
Entonces... ¿por qué prefiero los filtros minerales?
Esta es una reflexión muy personal. Y también una de las razones por las que nació Koomo.
A lo largo de la historia hemos repetido muchas veces el mismo patrón. Utilizamos una sustancia durante décadas. Aparecen las primeras dudas. Pedimos más estudios. Esperamos. Aparecen nuevos estudios. Seguimos esperando. Y, finalmente, cuando la evidencia ya es suficiente para actuar, descubrimos que llevamos años exponiendo a millones de personas y contaminando el medio ambiente.
Ha ocurrido con el tabaco. Con el amianto. Con el plomo. Con determinados pesticidas. Con algunos plásticos. No estoy diciendo que vaya a ocurrir lo mismo con los protectores solares. Lo que digo es que la historia nos invita a ser humildes. La ciencia avanza. Y muchas veces la regulación avanza bastante más despacio que la ciencia.
Cuando existen dos opciones que protegen adecuadamente frente a las quemaduras solares, prefiero elegir aquella cuyo perfil de seguridad plantea menos incertidumbres.
No porque piense que todos los filtros químicos hayan demostrado ser peligrosos ni porque desconfíe de la regulación. Sino porque, si dispongo de una alternativa igual de eficaz y con un perfil de seguridad mejor establecido, personalmente no encuentro razones para asumir una incertidumbre adicional.
Esa forma de tomar decisiones responde a un concepto muy utilizado en salud pública: el principio de precaución:

Mi forma de entender la prevención
Personalmente, creo que el objetivo de la regulación debería ser demostrar que un producto es suficientemente seguro antes de que millones de personas lo utilicen durante décadas. No al revés.
Entiendo que demostrar la ausencia absoluta de riesgo es prácticamente imposible. Pero también creo que, cuando hablamos de productos que aplicaremos sobre nuestra piel miles de veces a lo largo de la vida y para los cuales existen alternativas igual de eficaces, la carga de la prueba debería ser especialmente exigente.
Por eso me siento cómoda aplicando el principio de precaución. No porque piense que todo lo nuevo es peligroso ni porque desconfíe sistemáticamente de la ciencia. Precisamente al contrario: porque respeto tanto a la ciencia que acepto sus límites. Y cuando todavía existen incertidumbres relevantes, prefiero recomendar aquello que plantea menos preguntas.
Cómo leer la etiqueta de un protector solar
Una vez conocemos los diferentes tipos de filtros, merece la pena dedicar unos segundos a leer la etiqueta del producto.
Por un lado, encontramos el INCI, es decir, la lista completa de ingredientes. No hace falta memorizar nombres complicados; basta con aprender a identificar los filtros solares y reconocer aquellos que preferimos. Os comparto esta infografía por si queréis tener la "chuleta" a mano:

Por otro lado, muchos protectores solares incluyen sellos o certificaciones que nos ayudan a conocer, de un solo vistazo, algunas de sus características: si ofrecen protección UVA, si contienen ingredientes ecológicos, si son aptos para veganos o si cuentan con determinadas certificaciones ambientales.

Una decisión que también afecta al planeta
Cuando elegimos un protector solar solemos pensar únicamente en nuestra piel. Sin embargo, esa elección también puede tener consecuencias emás allá de nosotros. Cada año, miles de toneladas de protectores solares terminan en mares, ríos, lagos y suelos, donde algunos de sus ingredientes pueden persistir durante largos periodos y entrar en contacto con numerosos organismos.
Una de las ideas centrales de Koomo es que la salud humana no puede separarse de la salud del planeta. Respiramos el mismo aire. Bebemos la misma agua. Nos alimentamos de los ecosistemas. Lo que liberamos al medio ambiente termina formando parte, de una u otra manera, del mundo en el que vivimos.
Todavía quedan muchas preguntas por responder sobre el impacto real de todos estos compuestos. Pero, como ocurre en salud humana, la ausencia de respuestas definitivas no significa necesariamente ausencia de riesgo. Por eso, cuando existen alternativas eficaces con un perfil ambiental potencialmente más favorable, creo que merece la pena tenerlas en cuenta.

Cada compra es un voto
A veces pensamos que una crema solar no puede cambiar nada. Probablemente sea cierto. Una sola crema solar no cambiará el planeta. Pero nuestras decisiones nunca son aisladas. Cada compra es un pequeño voto. Un voto por un determinado modelo de producción, por una determinada forma de investigar... por una determinada forma de consumir.

Cuando millones de personas empiezan a elegir productos más seguros y más respetuosos con el medio ambiente, la industria cambia. Ya lo hemos visto con los bisfenoles, con los ftalatos, con los microplásticos y con muchos pesticidas. No fue la industria quien impulsó esos cambios. Fue la sociedad quien empezó a exigirlos. Y las empresas terminaron adaptándose.
No busques la perfección
Después de leer todo esto es posible que aparezca una sensación incómoda:
"Entonces… ¿ahora tengo que tirar todos los productos que tengo? 😱😱😱"
No. Tranquila. La salud no consiste en hacerlo todo perfecto. Consiste en tomar mejores decisiones cuando tenemos la oportunidad. Habrá días en los que solo tengas un protector solar a mano. Habrá viajes. Habrá situaciones imprevistas. Y no pasa absolutamente nada.
Como hemos repetido durante todo el artículo:
Ante un riesgo real de quemadura, cualquier protector solar es mejor que ninguno.
La composición importa. Pero nunca más que evitar una quemadura solar.
Mi checklist para elegir una crema solar

No hace falta que un protector cumpla todos estos criterios para ser una buena opción. Pero cuantos más reúna, mejor.
Conclusión
Durante muchos años entendimos la fotoprotección como una lucha contra el sol pero hoy sabemos que la realidad es mucho más compleja. El sol forma parte de nuestra salud pero, en un contexto de estilo de vida moderno, los protectores solares también tienen su función.
Mi objetivo con esta trilogía no es convencerte de utilizar más o menos protector solar. Es ayudarte a comprender mejor cuándo lo necesitas, cómo elegirlo y cómo tomar decisiones informadas sin miedo. Porque crear salud no consiste en buscar productos perfectos, consiste en comprender mejor el mundo que nos rodea para poder elegir con más libertad y coherencia.
Y eso, para mí, es exactamente lo que significa hacer medicina.
Si te ha gustado y quieres más, compártelo con tus personas favoritas. Y si me preguntas en comentarios te compartiré las marcas en concreto que uso, seguro que descubrimos muchas más.
Gracias por leerme y formar parte de la revolución saludable 💚
Dra. Muntsa Royo
Bibliografia
Os comparto las fuentes bibliográficas de toda la trilogía por si queréis profundizar más.
Weller RB. Sunlight: Time for a Rethink? J Invest Dermatol. 2024;144(7):1724-1732.
Artículo excelente para contextualizar el cambio de paradigma sobre la exposición solar y el equilibrio entre riesgos y beneficios.
Neale RE, Beedle V, Ebeling PR, et al. Balancing the risks and benefits of sun exposure: A revised position statement for Australian adults. Aust N Z J Public Health. 2024;48(1):100117. doi:10.1016/j.anzjph.2023.100117.
Es probablemente la mejor guía clínica moderna sobre exposición solar. Sustenta gran parte de la trilogía.
World Health Organization. Ultraviolet radiation and health.
https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ultraviolet-radiation
Matta MK, Florian J, Zusterzeel R, et al. Effect of Sunscreen Application Under Maximal Use Conditions on Plasma Concentration of Sunscreen Active Ingredients. JAMA. 2020;323(3):256-267.
Referencia clave sobre la absorción sistémica de varios filtros químicos.
US Food and Drug Administration (FDA). Sunscreen Drug Products for Over-the-Counter Human Use. Final Administrative Order (2021).
Scientific Committee on Consumer Safety (SCCS). Opinion on Homosalate (SCCS/1638/21) y opiniones posteriores sobre Benzophenone-3 y Octocrylene. Comisión Europea.
Young AR, Narbutt J, Harrison GI, et al. Optimal sunscreen use, during a sun holiday with a very high ultraviolet index, allows vitamin D synthesis without sunburn. Br J Dermatol. 2019;181(5):1052-1062.
Downs CA, Kramarsky-Winter E, Segal R, et al. Toxicopathological effects of the sunscreen UV filter, oxybenzone (benzophenone-3), on coral planulae and cultured primary cells and its environmental contamination in Hawaii and the U.S. Virgin Islands. Arch Environ Contam Toxicol. 2016;70:265-288.
La referencia clásica sobre impacto ambiental de la oxibenzona.
United Nations Environment Programme (UNEP). Making Peace with Nature. Nairobi: UNEP; 2021.
Rockström J, Myers SS, et al. Planetary health and the Anthropocene. The Lancet Planetary Health.
Olea N. 80 recomendaciones para evitar los tóxicos: Reduce tu exposición a disruptores endocrinos y microplásticos. Barcelona: RBA Integral; 2025.
Aporta una visión práctica sobre el principio de precaución y la exposición cotidiana a contaminantes.
European Commission. Commission Recommendation on the definition of nanomaterial (actualización vigente).
https://environment.ec.europa.eu
Respalda el apartado sobre nanopartículas y permite explicar por qué sigue existiendo debate.
Hernández Bascuñana M. Vitaminados: disfruta de una vida más saludable gracias a la vitamina D. Barcelona: Alienta Editorial; 2022. ISBN: 978-84-1344-167-2.
Un libro muy riguroso sobre vitamina D escrito con lenguaje divulgativo


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